«Apago la luz. Se me prende la cabeza»
Sueño, tensiones y dolores crónicos.
«Apago la luz. Se me prende la cabeza»
Dolor de espalda / cuello / hombros / cabeza
«No duele todo el tiempo y, la verdad, se puede aguantar. Pero duele. Sobre todo por las tardes. Los médicos no encuentran nada: dicen que es el estrés y recetan analgésicos.»
Lo primero que hay que hacer con un dolor crónico es ir al médico. Si la causa es una enfermedad, la enfermedad es lo que hay que tratar. Mi trabajo empieza donde los médicos no encontraron la causa y el dolor se quedó. En esos casos la causa muy a menudo está en los músculos tensos, y eso es justo con lo que yo trabajo. Puedo encontrarlas con mis manos y soltarlas poco a poco.
A veces se logra muy fácil, literalmente en unas cuantas sesiones. Un resultado así tiene un efecto wow, pero el mérito no es mío, sino del carácter de las tensiones. Estaban localizadas, poco integradas en el patrón general del cuerpo; sus causas emocionales y psicológicas quedaron en el pasado y ya estaban trabajadas, así que nada las sostiene. Las quitas, y se van.
Pero a veces la reacción emocional sigue viva. Rencor, ira, miedo, vergüenza, tristeza. Y a veces hasta una alegría intensa crea sus propias tensiones musculares. Entonces la causa emocional y la reacción corporal forman un sistema que se sostiene solo: quitas uno, y lo otro lo pone de vuelta. Después de la terapia de conversación, cuando la causa emocional ya está trabajada y comprendida, los dolores regresan al poco tiempo. Lo mismo pasa al revés: las tensiones musculares se soltaron, pero las emociones siguen vivas. Sea como sea, hay que quitarlas al mismo tiempo. Y eso toma más tiempo, porque hay que ir paso a paso.
A veces el bloqueo muscular se formó hace mucho tiempo. Y está profundamente integrado: el cuerpo se adaptó, creó un sistema de contrapesos que lo equilibran y que permiten vivir con la tensión crónica más o menos en equilibrio. Los contrapesos también son bloqueos musculares, y también hay que quitarlos. Y también al mismo tiempo: si quitas el bloqueo principal pero dejas los contrapesos, el equilibrio se rompe. El cuerpo va a buscar la forma más sencilla de recuperarlo, y resulta que lo más sencillo es volver a poner la tensión de siempre en su lugar.
Algunos de estos contrapesos son muy traicioneros. Si se parecen a la reacción natural del cuerpo ante las emociones, la conciencia los lee como emociones que no simplemente quedaron en el pasado, sino que nunca existieron. Y la persona vive con una ansiedad o una tristeza de fondo que no tiene ni tuvo nunca causa: la creó el cuerpo.
Pero en cualquier caso, si se trabaja en el orden correcto, sin crear nuevos desequilibrios, y las tensiones que se equilibran entre sí se quitan al mismo tiempo, no regresan.
El primer paso es una sola sesión diagnóstica.
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A lo mejor es el café de la tarde, la pantalla antes de dormir, el estrés del trabajo. A lo mejor.
Pero en mi práctica esta frase la dicen también personas que ya corrigieron todo lo corregible. Horario de sueño, melatonina, cortinas blackout, una app de respiración, meditación, yoga, una copa de vino. El control ayuda. En parte. Y a costa de una vida construida alrededor de condiciones y rituales.
Además, por la noche el cansancio le gana a la tensión: el día te exprimió, el cuerpo se desploma. Pero despierta a media noche, ya algo descansado, y listo: la tensión prende la licuadora de palabras, y ya no hay sueño.
Los temas que no dejan dormir van rotando: hoy la salud, mañana el dinero, pasado mañana los hijos. Los temas cambian; el estado es el mismo. No son los temas los que crean la ansiedad y la tensión. La cabeza lee el estado del cuerpo y le escoge una trama adecuada.
Quitar esa tensión a fuerza de voluntad es imposible. Y la relajación funciona solo mientras estás concentrado en ella. En cuanto te distraes, el cuerpo, sin control, recae de inmediato en su estado de siempre, disparando la misma cadena de consecuencias.
Se puede seguir el camino de controlar los síntomas. O puedo encontrar con mis manos la tensión crónica del cuerpo que le manda al cerebro la señal de alarma. Y soltarla poco a poco. La ansiedad por causas reales no se va a ningún lado: tiene fundamento. La de fondo se va.
El cambio no consiste en controlar la tensión. Aparece un interruptor. La noche deja de partirse en dos mitades. El final del día deja de exigir un ritual. La cabeza se calla sola cuando el cuerpo no la desvela.