¿Es un masaje?

No. El masaje relaja los músculos a nivel físico: eso da un alivio temporal, pero la forma habitual en que el cuerpo mantiene la tensión no cambia y la tensión reaparece. En la terapia somática el contacto es una herramienta, no la esencia del trabajo: el terapeuta trabaja no con el músculo como tal, sino con la reacción que hay detrás de él. El resultado es un patrón de respuesta transformado, no unos músculos relajados por un par de días.

¿En qué se diferencia de la psicoterapia convencional?

La psicoterapia trabaja a través de la palabra y la conciencia. La terapia somática trabaja donde las reacciones se forman antes de que alcances a tomar conciencia de ellas: con la experiencia preverbal e infantil y con la memoria corporal, que no se pueden poner en palabras. Al mismo tiempo, las emociones, su significado y su vínculo con tu historia siguen siendo parte integral del proceso: es terapia de verdad, no solo trabajo con el cuerpo.

¿Tendré que contar en detalle la experiencia traumática?

No, si no quieres. La terapia trabaja ante todo con los patrones corporales que se formaron como resultado de lo vivido; muchas veces no es necesario recordar ni revivir la experiencia misma.

¿Qué pasa si me siento a disgusto durante la sesión?

Mantienes el control total del proceso: en cualquier momento puedes detener el trabajo con cualquier zona del cuerpo o con cualquier experiencia emocional. No hay que aguantar la incomodidad por el resultado: siempre podemos cambiar la intensidad o la forma de trabajo, buscar otro enfoque para el mismo bloqueo o volver a él más adelante. Cualquier reacción provocada por la terapia se puede bajar a un nivel que te resulte cómodo.

¿Va a doler?

En la mayoría de los casos liberar la tensión produce sensaciones agradables, más o menos como estirarse al despertar. Algunas zonas crónicamente tensas pueden ser sensibles o dolorosas, sobre todo en las primeras sesiones, pero la intensidad se elige de forma individual y siempre se ajusta según lo que tú me cuentas. Con el trabajo, la sensibilidad suele disminuir a la par que baja la tensión crónica.

Siento poco mi cuerpo y no sé de psicología. ¿Esto es para mí?

Sí. No se te pide saber hacer nada: ni sentir el cuerpo, ni relajarte, ni concentrarte, ni saber con exactitud la causa de tus dificultades, ni formular qué quieres lograr. Todo eso se vuelve parte del trabajo, no una condición para empezarlo.

¿Hay que hacer tareas entre sesiones?

No. Nada de ejercicios ni tarea. Solo se pide una cosa: observar tus estados corporales y emocionales entre sesiones y comentarlos en la siguiente sesión; todo es material útil para seguir trabajando.

¿Tengo que creer que el método funcionará?

No. El método trabaja con los patrones corporales, no con las creencias, así que no hace falta creer que va a funcionar. Basta con la disposición a observar tus sensaciones y comunicarlas.

¿Cuántas sesiones necesitaré?

Es imposible determinar el número exacto de sesiones de antemano: depende de lo que quieras trabajar y de lo arraigados que estén los patrones. Como referencia: el trabajo a corto plazo son 8–15 sesiones, el formato más común son 20–40 sesiones y el trabajo a largo plazo va de seis meses a un año. Más detalles en la página Sesiones y precios.

¿Cuánto tiempo hay que apartar para la visita?

Más de lo que dura la sesión: antes hay que cambiarse y prepararse, y después hay que tomarse tiempo para arreglarte. La sesión diagnóstica es más larga: el trabajo en sí toma 75–100 minutos, más hasta media hora de conversación sobre los resultados, así que para la primera visita aparta de 2 a 2.5 horas. Es mejor elegir un horario después del cual no tengas que correr a ningún lado.

¿Qué pasa si necesito cambiar o cancelar la sesión?

Avísame a más tardar 48 horas antes y entonces puedes cambiar o cancelar sin costo. Si avisas con menos tiempo, la sesión se paga: ese horario estaba apartado para ti y es imposible ocuparlo con otro cliente con solo unas horas de antelación.

¿Para quién no es adecuado el método?

El método no sustituye la atención psiquiátrica ni el acompañamiento en crisis, no es adecuado si la tensión o el dolor se deben a enfermedades físicas, y tampoco si te incomoda que el terapeuta te toque.

¿Por dónde empiezo?

Por la sesión diagnóstica: una sesión completa en la que el terapeuta recorre todo el cuerpo, encuentra las tensiones y los bloqueos y los vincula con los estados emocionales. Normalmente se necesitan 2–3 sesiones para saber si este método es para ti: una sesión diagnóstica y una o dos de terapia. Agenda →