Entiendes todo sobre ti. Y nada cambia.

La comprensión vive en la cabeza, y las reacciones se forman a partir del estado del cuerpo. La terapia somática trabaja no solo a través de la conversación, sino directamente con el cuerpo: con la tensión muscular, la respiración y las reacciones corporales habituales.

Cómo se relacionan el cuerpo y la mente

El cuerpo reacciona a la mente

Existe una conexión directa, de ida y vuelta entre el cuerpo y la mente. Los estados mentales y las reacciones emocionales provocan cambios en el cuerpo, que se adapta a la situación. Algunos músculos se tensan, listos para actuar; otros se relajan. Al mismo tiempo cambian la respiración, el funcionamiento del sistema nervioso y la producción de hormonas.

Los patrones se consolidan

En muchos casos estas reacciones corporales forman patrones estables que no desaparecen cuando cambian las circunstancias. Y luego es el cuerpo el que influye en la mente: manda la señal de que está listo para cierta reacción, y esa es la reacción que aparece.

El cuerpo limita la libertad de elección

Como resultado, responder como siempre ante las situaciones de siempre te sale fácil, y reaccionar de otra manera cuesta trabajo, sobre todo cuando la situación es nueva.

Más sobre el método →

El pasado pudo haber escrito el guion. No tiene que dirigir la próxima escena.

Este método es para ti si…

Te cuesta ponerte una meta, empezar a realizarla o llevarla hasta el final

No estás contento con tu productividad, tu concentración y tus ganas de avanzar

No te gusta cómo reaccionas ni la impresión que causas en otras personas

Has trabajado tu pasado y estás listo para seguir adelante, pero algo te hace reaccionar como antes

Tienes dificultades con la intimidad o la sexualidad

Has ido a terapia, pero quedó a medias, o el resultado no duró

Estás bien, pero sientes que puedes más: una vida más plena, más libre, con más energía

  • No tengo que reaccionar como he reaccionado siempre.
  • No tengo que seguir haciendo el papel que aprendí.
  • Puedo elegir cómo reaccionar.

Lo que cambia

El método trabaja directamente con el cuerpo, por eso los cambios ocurren donde la conciencia y la comprensión no son suficientes.

01

Libera la tensión crónica

Los bloqueos que mantuvieron el cuerpo en alerta durante años se van soltando poco a poco, y recuperas la capacidad de relajarte de verdad, no solo de «desconectarte» por una noche.

02

Recupera el acceso a los sentimientos

Dejas de caer en las reacciones emocionales habituales, los antiguos detonantes dejan de controlarte, y aparece la capacidad de elegir cómo reaccionar.

03

Recupera los recursos internos y la sensación de seguridad

El cuerpo deja de enviar señales de ansiedad, peligro, estrés e indefensión cuya causa hace mucho quedó en el pasado. El cuerpo deja de ser una fuente de tensión y se vuelve un apoyo.

04

Desarrolla la sensibilidad hacia ti mismo

Empiezas a notar tus propias reacciones cuando apenas comienzan a formarse y cuando aún se pueden dirigir, en lugar de darte cuenta cuando la reacción ya te ganó y te toca lidiar con las consecuencias.

Las primeras señales de cambio

  • En una situación conocida de pronto reaccionas de otra manera, no porque te contuviste, sino porque la reacción habitual no se activó, y tú mismo elegiste cómo reaccionar.
  • Empiezas a notar la tensión en el cuerpo antes de que se convierta en ansiedad o conflicto.
  • El descanso se vuelve verdadero, mejora el sueño y el ánimo, aparecen ideas nuevas y cosas que de pronto te quedan claras.
Los cambios en la terapia somática se notan sobre todo no en el consultorio, sino en la vida entre sesiones.
Responde. No repitas.

Por dónde empezar

Normalmente se necesitan 2–3 sesiones para saber si este método es para ti: una sesión diagnóstica y una o dos de terapia.

Cómo funcionan las sesiones y los precios