Normalmente se necesitan 2–3 sesiones para saber si este método es para ti: una sesión diagnóstica y una o dos de terapia.
La sesión diagnóstica no es un cuestionario ni una entrevista, sino una sesión completa: el terapeuta recorre todo el cuerpo, encuentra las tensiones y los bloqueos, relaciona los estados emocionales y las reacciones psicológicas con los patrones corporales y comprueba qué tan fácil ceden estos bloqueos con el trabajo.
A menudo, ya en esta sesión, las cosas que antes parecían no tener relación entre sí o que incluso pasaban desapercibidas porque te habías acostumbrado a ellas, se ordenan en una imagen clara. Esta información permite definir la dirección de la terapia y entender por dónde empezar el trabajo.
La sesión diagnóstica no tiene una duración fija: es necesario explorar todos los bloqueos y patrones encontrados, y no se sabe de antemano cuántos serán. Normalmente son 75–100 minutos de trabajo corporal y otros 15–30 minutos de conversación para comentar los resultados. La duración no influye en el precio.
El número de sesiones no se puede determinar de antemano. Depende de lo que quieras lograr, de cuántos patrones hay que cambiar, de lo arraigados que estén y de muchos otros factores. Aquí van algunas referencias:
Sirve para algo concreto que quieres trabajar: aliviar una tensión intensa, trabajar un trauma o una reacción específicos. Para esto suelen funcionar bien las sesiones cortas (50 minutos) o estándar (75 minutos).
Con este tiempo las tensiones corporales se aflojan de forma notable, se procesan las emociones contenidas y los viejos patrones de reacción empiezan a ceder. Muchas personas terminan aquí, con un cambio que se queda. Para esto suelen funcionar bien las sesiones estándar (75 minutos) o largas (100 minutos).
En casos poco frecuentes el trabajo se alarga: con sesiones regulares o con pausas. Este formato tiene sentido cuando hay una experiencia traumática que se formó durante un periodo prolongado, especialmente en la infancia; heridas profundas de apego; o casos en los que los patrones corporales están muy entrelazados con la personalidad misma. Los cambios profundos llevan tiempo. Para esto suelen funcionar bien las sesiones estándar (75 minutos) o largas (100 minutos).
El ritmo depende de tus objetivos, de los resultados de la sesión diagnóstica y de lo que buscas con la terapia.
Frecuencia: normalmente de 1 a 3 sesiones por semana. En casos puntuales, si hace falta un trabajo más intensivo, se pueden hacer sesiones diarias durante un tiempo limitado. Se decide caso por caso.
Tengo unos cuantos espacios con tarifa reducida: sesión estándar (75 minutos) por 2,500 MXN, una vez por semana, en un horario fijo. Son para quienes no pueden pagar el precio completo en este momento. El precio reducido es válido por bloques de hasta 10 sesiones; al terminar, revisamos juntos las condiciones.
Cambio y cancelación: a más tardar 48 horas antes de la sesión. En ese caso el horario simplemente se cambia. Si cancelas con menos tiempo, la sesión se paga completa: el horario estaba apartado para ti y ya no me da tiempo de ofrecérselo a otra persona.